Promediaba el primer tiempo cuando Robert Flores ya lleva casi un minuto con la pelota, desde que la recibió en su cancha y la trasladó por todo el campo rival, siempre lejos de la zona de peligro y acompañado por volantes y defensas que se alternaron para custodiarlo sin presionarlo, porque al fin y al cabo el fútbol del volante de creación de Nacional no inquietaba.
En esa incidencia, el futbolista tricolor terminó contra el córner de la tribuna Atilio García y Héctor Scarone ahogado y sin la pelota. Esa fue la imagen de Nacional en el estreno en el Torneo Clausura, en el que empató 1-1 con los bohemios,dejó pasar la oportunidad de sumar de a tres en la primera presentación y planteó más dudas que certezas, cuando el equipo que orienta Juan Ramón Carrasco debía salir a confirmar con fútbol y goles sus aspiraciones de ganar este certamen para pelear por el título del Uruguayo.
El Apertura, en el que Carrasco no tenía la obligación de acceder al título debido a que había desembarcado en la octava fecha, servía de colchón porque a Nacional todavía le quedaba el respaldo de este segundo torneo. Pero después del Clausura no viene nada en la presente temporada y si los tricolores no ganan esta rueda, entonces el fútbol del entrenador albo quedará cuestionado.
Con esa espada en el cuello, cuyo filo empieza a inquietar, el juego de Nacional en el estreno de 2011 recorrió fórmulas que están en las antípodas de lo que propone Carrasco. Faltó fluidez, ritmo, sorpresa y vértigo de mitad de campo para adelante. Porque como bien manifestó Carrasco en una entrevista que concedió a El Observador 10 días antes del inicio del torneo, su preocupación no pasaba por el juego defensivo sino por el volumen que se generaba de mitad de cancha para el ataque, y expresó que tenía unos días para buscar la mejor forma.
Pasaron los días y la forma fue la misma, deficitaria, como en los clásicos de verano. No obstante,en el final del primer tiempo del partido con Wanderers quedó la sensación de que el equipo de Carrasco se encendía con dos jugadas que tuvieron algo del fútbol que se emparenta con el técnico, una del Morro García y otra de Porta, pero Nacional se quedó en eso.
El gran problema fue Flores porque durmió el fútbol de Nacional, pero también fueron Mauricio Pereyra y Matías Cabrera porque no le dieron velocidad al juego, y los delanteros porque no se integraron al circuito de fútbol.
El único que salvó el debut fue Horacio Peralta, que empezó de punta y terminó de enganche y siempre resolvió correctamente.
Visto el fútbol de Nacional, la defensa es el problema menor. Los hinchas tendrán que acostumbrarse a convivir con el sabor al peligro con la propuesta de Carrasco con tres hombres en el fondo, pero el debut dejó como saldo que en ese sector está bastante bien organizado a pesar de algunas fallas.
El problema de Nacional definitivamente es el fútbol, y, aunque resulte paradójico, el equipo de Carrasco no le encuentra la vuelta. Ya quemó la primera chance y empieza a ver la tabla desde abajo. La presión crece, el hincha exige y la necesidad solo tiene cara de triunfo. Si Nacional no gana se le complica el campeonato.
El Apertura, en el que Carrasco no tenía la obligación de acceder al título debido a que había desembarcado en la octava fecha, servía de colchón porque a Nacional todavía le quedaba el respaldo de este segundo torneo. Pero después del Clausura no viene nada en la presente temporada y si los tricolores no ganan esta rueda, entonces el fútbol del entrenador albo quedará cuestionado.
Con esa espada en el cuello, cuyo filo empieza a inquietar, el juego de Nacional en el estreno de 2011 recorrió fórmulas que están en las antípodas de lo que propone Carrasco. Faltó fluidez, ritmo, sorpresa y vértigo de mitad de campo para adelante. Porque como bien manifestó Carrasco en una entrevista que concedió a El Observador 10 días antes del inicio del torneo, su preocupación no pasaba por el juego defensivo sino por el volumen que se generaba de mitad de cancha para el ataque, y expresó que tenía unos días para buscar la mejor forma.
Pasaron los días y la forma fue la misma, deficitaria, como en los clásicos de verano. No obstante,en el final del primer tiempo del partido con Wanderers quedó la sensación de que el equipo de Carrasco se encendía con dos jugadas que tuvieron algo del fútbol que se emparenta con el técnico, una del Morro García y otra de Porta, pero Nacional se quedó en eso.
El gran problema fue Flores porque durmió el fútbol de Nacional, pero también fueron Mauricio Pereyra y Matías Cabrera porque no le dieron velocidad al juego, y los delanteros porque no se integraron al circuito de fútbol.
El único que salvó el debut fue Horacio Peralta, que empezó de punta y terminó de enganche y siempre resolvió correctamente.
Visto el fútbol de Nacional, la defensa es el problema menor. Los hinchas tendrán que acostumbrarse a convivir con el sabor al peligro con la propuesta de Carrasco con tres hombres en el fondo, pero el debut dejó como saldo que en ese sector está bastante bien organizado a pesar de algunas fallas.
El problema de Nacional definitivamente es el fútbol, y, aunque resulte paradójico, el equipo de Carrasco no le encuentra la vuelta. Ya quemó la primera chance y empieza a ver la tabla desde abajo. La presión crece, el hincha exige y la necesidad solo tiene cara de triunfo. Si Nacional no gana se le complica el campeonato.
El hincha de Nacional tenía la esperanza de ver en acción el fútbol que Juan Ramón Carrasco quiere imponer en su equipo. Supuestamente, un elenco que presione y ataque en forma constante en base a la triangulación, al constante tuya y mía que desarma defensas porque con el toque se abren grietas.
La pregunta es qué pasó para que nada de eso se viera en la cancha. ¿Lo peor estuvo en el esquema del 3-3-1-3? ¿Falló el fondo?
A juzgar por lo que se expuso en el estreno frente a Wanderers los jugadores cumplieron con el objetivo de ser más agresivos que su adversario y apostaron siempre a la búsqueda sin pausa hacia el arco rival. Ahí mismo empieza el problema. Sin pausa. O mejor dicho, sin la adecuada transición de la pelota.
Obsesionados por llegar velozmente al área rival, los jugadores tricolores optaron por saltearse lo máximo posible el trasiego por la mitad del terreno. Para conseguirlo tuvieron la infeliz idea de darle a la pelota un vuelo frontal y anunciado. Traducido al lenguaje futbolístico, el bolso recurrió al viejo y querido pelotazo.
El "Pum" para adelante fue infructuoso, cansador y, a su vez, tranquilizador para los tres hombres del fondo de Wanderers, quienes tuvieron así mayores facilidades para combatir en el mano a mano con los tres delanteros tricolores.
Para colmo de males, a Juan Ramón no le funcionó ni un poquito el enganche. Con un armador preocupado más en sacar una jugada individual que en darle ritmo o profundidad a su equipo,Nacional terminó cayendo en forma obligatoria en el recurso de tirar la pelota para adelante, porque Robert Flores estaba empeñado en eludir rivales y varias veces fabricó hermosos contragolpes de Wanderers producto de su complicada calesita.
Por otra parte, Mauricio Pereyra, que bien pudo haber sido la solución para el déficit de generación de juego condicionó enormemente su permanencia en la oncena cuando metió un planchazo abajo que bien pudo merecer la tarjeta roja de manera directa.
Con Pereyra en el campo, a lo mejor "JR" encontraba una alternativa más fructífera, porque en lugar de bajar a Peralta, que estaba destacándose por la banda, ponía al "Mauri" en lugar de Flores. En ese caso, está claro que Nacional ganaba en pases profundos para ambos costados, papel que Flores no supo cumplir.
Es cierto que el sistema que pretende imponer Carrasco no es sencillo, pero la adaptación tiene que realizarse más velozmente porque la pérdida de puntos en un torneo corto tiene un costo superlativo.
Hoy, tras las primeras cartas expuestas, surge la idea nítida de que el conjunto necesita tener mayor tranquilidad a la hora de pasar la pelota y, especialmente, un buen generador de juego.
La pregunta es qué pasó para que nada de eso se viera en la cancha. ¿Lo peor estuvo en el esquema del 3-3-1-3? ¿Falló el fondo?
A juzgar por lo que se expuso en el estreno frente a Wanderers los jugadores cumplieron con el objetivo de ser más agresivos que su adversario y apostaron siempre a la búsqueda sin pausa hacia el arco rival. Ahí mismo empieza el problema. Sin pausa. O mejor dicho, sin la adecuada transición de la pelota.
Obsesionados por llegar velozmente al área rival, los jugadores tricolores optaron por saltearse lo máximo posible el trasiego por la mitad del terreno. Para conseguirlo tuvieron la infeliz idea de darle a la pelota un vuelo frontal y anunciado. Traducido al lenguaje futbolístico, el bolso recurrió al viejo y querido pelotazo.
El "Pum" para adelante fue infructuoso, cansador y, a su vez, tranquilizador para los tres hombres del fondo de Wanderers, quienes tuvieron así mayores facilidades para combatir en el mano a mano con los tres delanteros tricolores.
Para colmo de males, a Juan Ramón no le funcionó ni un poquito el enganche. Con un armador preocupado más en sacar una jugada individual que en darle ritmo o profundidad a su equipo,Nacional terminó cayendo en forma obligatoria en el recurso de tirar la pelota para adelante, porque Robert Flores estaba empeñado en eludir rivales y varias veces fabricó hermosos contragolpes de Wanderers producto de su complicada calesita.
Por otra parte, Mauricio Pereyra, que bien pudo haber sido la solución para el déficit de generación de juego condicionó enormemente su permanencia en la oncena cuando metió un planchazo abajo que bien pudo merecer la tarjeta roja de manera directa.
Con Pereyra en el campo, a lo mejor "JR" encontraba una alternativa más fructífera, porque en lugar de bajar a Peralta, que estaba destacándose por la banda, ponía al "Mauri" en lugar de Flores. En ese caso, está claro que Nacional ganaba en pases profundos para ambos costados, papel que Flores no supo cumplir.
Es cierto que el sistema que pretende imponer Carrasco no es sencillo, pero la adaptación tiene que realizarse más velozmente porque la pérdida de puntos en un torneo corto tiene un costo superlativo.
Hoy, tras las primeras cartas expuestas, surge la idea nítida de que el conjunto necesita tener mayor tranquilidad a la hora de pasar la pelota y, especialmente, un buen generador de juego.
El fondo 5
Luz de alerta
Rodrigo Muñoz no fue exigido, pero eso fue por culpa de Wanderers que no resolvió como correspondía sus contragolpes. La defensa tricolor quedó mal parada muchas veces por la falta de solidaridad que encontró la línea de tres. Con todo, los zagueros salvaron varias acciones.
El medio 5
Muy apurados
Nacional puso demasiado el acento en tratar de evitar la transición por la mitad del terreno. Para saltearse esa zona apelaron sistemáticamente al pelotazo. El otro defecto estuvo en Robert Flores que abusó del traslado y perdió efectividad.
El ataque 6
Fue lo mejor
Para medir lo que hicieron los delanteros hay que destacar que Nanni fue figura en el equipo bohemio. Los hombres de la avanzada tricolor fueron insistentemente sobre la última zona de Wanderers y estuvieron muy cerca de anotar otro gol más. Con todo, faltó mayor coordinación en las acciones.
Las cifras
3 Partidos del 2011 Nacional soportó el castigo de los rivales en la hora: penarol, Libertad y Wanderers.
2 Puntos perdió el equipo tricolor en el inicio del Clausura. Igual comienzo que en el Apertura pasado.
6 Goles lleva anotados el "Canguro" Richard Porta en el 2011. Cinco en los amistosos y uno a Wanderers.
9 Futbolistas contrató Nacional para el Clausura y la Libertadores: 3 zagueros, 2 volantes y 4 delanteros.
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