Luis González tiene la enorme responsabilidad de llevar a Nacional al título. Tras el alejamiento de Eduardo Acevedo, los presididos por Ricardo Alarcón eligieron a un hombre "de la casa" para la conducción del plantel principal.
Antes de su confirmación, desfilaron una decena de nombres, pero el suyo se fue afianzando cada vez más.
Muchas cosas pesaron a su favor. Más allá de haber logrado una hazaña dirigiendo a Rocha en el Apertura 2005-06, tiene excelentes antecedentes en las formativas de Bella Vista, Danubio y Nacional, algo que terminó inclinando la balanza a su favor.
Y si para muestra alcanza un botón, basta con recordar una anécdota que lo pinta de cuerpo entero. Siendo técnico de las divisiones formativas de Bella Vista, un día llegó un amigo con un jugador que había quedado libre en Danubio.
A la semana jugaron un amistoso y González puso al futbolista entre los titulares bellavistenses.
El técnico danubiano se rió: "¿Lo llevaste? No tiene vuelo... ya vas a ver", le dijo al hoy técnico tricolor.
Ese jugador que no tuvo cabida en Danubio y no tenía vuelo ni futuro, era nada menos que Alejandro Lembo, el capitán de Nacional.
Fue "Pichu" González el que le abrió las puertas en Bella Vista. Cosas del fútbol.

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