El tricolor falló rotundamente en su primera presentación. Pese a quien le pese, esa es la realidad. Si hubo un equipo que mereció ganar fue Wanderers y eso debe preocuparle al entrenador y, fundamentalmente, a los jugadores tricolores, pues la idea futbolística del técnico se intentó desarrollar, pero las imprecisiones ganaron por goleada.
Sin peso. Los primeros 45 minutos de Nacional fueron terribles. Se fallaron pases de tres metros en la salida, se pifiaron pelotas fáciles en defensa y el ataque jamás engranó, porque aunque Diego Chaves metió un par de pases buenos para los piques de Martín Cauteruccio, éste estuvo lejísimos del nivel mostrado en pretemporada, donde anotó 12 goles en 9 encuentros. Tuvo una sola oportunidad en 90 minutos y se demoró tanto en disparar que lo taparon. El elenco tricolor no generó ni una jugada de peligro en la primera mitad.
Por el contrario, Wanderers encontró muchas facilidades para llegar por las bandas y debió haber anotado al menos tres goles en esos 45 minutos iniciales. La zaga central fue lenta y errática, en tanto a Christian Núñez le volvieron a ganar con facilidad la espalda, tanto Emiliano Telechea como Gastón Puerari. El mejor del fondo fue Diego Rodríguez, y no tanto por lo que defendió, sino porque fue quien mejor pasó al ataque.
Fue distinta la postura para la segunda parte. ¿Qué cambió? La posición de Mauricio Pereyra. Dejó de estar volcado sobre la punta y quedó más como enganche en un sistema 4-3-1-2. De esa manera Nacional encontró mejor manejo del balón y principalmente profundidad. El equipo se arrimó al área rival y así a Chaves le cometieron una falta que terminó con el golazo de tiro libre de Pereyra.
Se la jugó. La expulsión del paraguayo Edinson Torres y el arriesgado cambio de figura del técnico González (3-1-3-3) terminaron por volcar el juego hacia el campo bohemio, que no obstante pudo haber ganado en la última jugada con un contragolpe mortal que falló en forma increíble.
"No es lo mismo el ritmo de una práctica que el de un partido oficial", reflexionó al término del encuentro Luis González. Y quedó demostrado. Cuando Nacional lo tenga, quizá deje de ser el "Equipo del sueño" para sí ser el "Equipo de ensueño".
El ritmo de Wanderers
Wanderers llegó el lunes de España, pero lejos de haberle significado un inconveniente, fue lo que le permitió hacer la diferencia, ya que encaró el partido contagiado del ritmo europeo que consiguió ante Recreativo Huelva, Atlético de Madrid y Rayo Vallecano. Por otra parte, tuvo el mérito de salir a atacar y no a esperar, tal vez motivado porque tres sábados atrás había enfrentado a Nacional en el Parque Central en un amistoso y, exactamente con la misma oncena del miércoles, había manejado la pelota a placer e incluso había comenzó ganando.Ovación digital

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