El equipo tricolor todavía no alcanza a confirmar un nivel de juego que entusiasme a sus hinchas en lo que va de 2011, aunque lo mostrado por la escuadra en los últimos dos partidos ante Colo Colo y Rampla- lleva a que los fieles estén más conformes cada vez a medida que pasan los encuentros.
Más allá de esta afirmación, no caben dudas que Nacional es el equipo que más puede crecer futbolísticamente a lo largo del campeonato, el que tiene más opciones de recambio en un plantel muy importante por la calidad de sus integrantes y también por la cantidad de jugadores a los que puede echar mano Juan Ramón Carrasco.
Los tricolores traen un grupo de buenos jugadores del año pasado, entre los que puede citarse entre otros a Alejandro Lembo, Christian Núñez, Matías Cabrera o Richard Porta, entre otros, queademás ha tenido la fortuna de no tener bajas casi y poder retener entre otros- a jugadores muy importantes para el club, como Sebastián Coates, Santiago García, Horacio Peralta, Matías Cabrera o Rodrigo Muñoz, por nombrar algunos, y para colmo se ha reforzado convenientemente con un grupo de futbolistas que encabezan Tabaré Viudez, Anderson Silva, Gabriel Marques o recientemente Bruno Fornaroli.
El plantel con el que cuenta Carrasco por supuesto lo ubica como candidato, pero por si todo esto fuera poco Nacional puede llegar a recibir en las próximas horas hasta cuatro refuerzos de primer nivel, tres de ellos regresando al club que los lanzó al fútbol internacional (Gonzalo Castro, Carlos Valdez y Mario Regueiro) y en el cuarto caso concretando un viejo sueño de ambas partes, como sería la presencia de Ernesto Javier Chevantón jugando con la blusa tricolor.
La República
Título original de la nota: "Nacional sueña despierto con varios retornos"
Los tricolores ganaron los dos últimos partidos y encontraron en las victorias el refugio para seguir mejorando, aunque le falte velocidad en el ataque y en la defensa lo sorprendan porque el sistema no está aceitado.
Una fórmula más segura para jugar de visitante y una mucho más arriesgada para los partidos en los que actuará de anfitrión o por el torneo local son las alternativas que manejará Juan Ramón Carrasco para el ciclo que el próximo fin de semana comenzará con el Torneo Clausura y unos días después con la Copa Santander Libertadores. Así lo dejó establecido y así lo cumplirá el entrenador, que en los dos últimos partidos, ante Colo Colo en Chile y frente a Rampla Juniors en el Parque Central, desplegó esas estrategias y recogió éxitos.
Esos triunfos sirven para tonificar los ánimos y reforzar el convencimiento de que va por buen camino, y para sumar y no restar en una instancia en la que los jugadores prefieren que le acaricien la espalda a recibir golpes. Porque alcanzó con tomar la sensación térmica que quedó en los tricolores después de la derrota ante Peñarol en la Copa Antel Bicentenario para comprender que el hincha es tolerante pero también tiene sus límites.
El viernes en el Parque, en la victoria ante los picapiedras, el hincha se fue con una sensación encontrada, porque quedó satisfecho por algunos pasajes de fútbol de los albos pero preocupado por el funcionamiento en ciertas zonas. Porque la defensa con tres hombres para jugar de local es una invitación al error: cuando los picapiedras lanzaron pelotas cruzadas a las espaldas de los zagueros el golero Muñoz tuvo que sacar la cara por sus compañeros o los defensas resolver con faltas al borde del área o dentro de ella.
Los hinchas no solo se inquietaron con la defensa, quedaron alarmados por la falta de sorpresa del ataque. Los jugadores aparecen alineados, el juego es anunciado y los movimientos se desarrollan en cámara lenta, entonces la mayoría de los arranques de fútbol que tiene Nacional se desvanecen en la telaraña defensiva del rival.
El problema de Nacional se plantea en la generación de fútbol porque Robert Flores no consigue sorprender con la velocidad en el movimiento y el caudal de juego que necesitan los tres delanteros. Cuando en el segundo tiempo frente a Rampla Juniors ingresó Horacio Peralta a jugar en ese sector, la dinámica del ataque fue diferente, porque el Chino le aportó la frescura que el juego necesitaba.
Sin más que una semana para solucionar esos problemas y refugiado en los dos últimos éxitos, con las diferentes fórmulas, Carrasco buscará atenuar los puntos débiles.
La ventaja para Nacional en la competencia local es que sus rivales llegarán en la misma etapa de preparación, y frente a eso la mejor integración de los albos le dará ventajas sobre el resto. Y si cuando comience el Clausura con triunfos el equipo de Nacional consigue consolidar su juego entonces Carrasco empezará a disfrutar los elogios y las palmadas en la espalda, de lo contrario, si no encuentra rápido el camino, se escucharán los reclamos del hincha que le gritará por qué juega con ese sistema táctico tan arriesgado.












